sábado, 7 de septiembre de 2019

Los 6 (7) tresmiles más orientales de los Pirineos (Pica d'Estats)


El sábado pasado decidí hacer realidad un plan que tenía en mente desde hacía bastantes años.
De hecho, había quedado casi en el olvido, pero algunas subidas este verano al Posets y el Perdiguero (zona de Benasque) me hacían pensar por qué no volver a subir a la cima de Cataluña.

Viendo otros blogs (que lo describen mucho mejor) parecía factible hacerlo, coronar todos los tresmiles de la zona "Pica d'Estats", los tresmiles más orientales de los Pirineos.
Con este objetivo me desperté el sábado a las 05:05 en el hotel Saloria de Alins. 
Un buen desayuno, una ducha, crema solar y a las 05:50 cogí el coche para efectuar los 5 kms asfaltados a Àreu y después 10 kms más por una pista forestal que me llevaba al inicio de la ruta, el parking de la Molinassa (1800m).
Había leído que habían arreglado esta pista, pero la verdad es que necesité 40' para pasar esta incómoda pista, frenado también por otros coches que también habían madrugado.

Llego a las 06:44 y a las 6:47, todavía oscuro, inicio la ruta de los Tresmiles.
Hace frío, unos 8÷9 grados, pero todo hace prever un día caluroso. La previsión era que por la tarde llovería, pero de momento no tiene pinta de hacerse realidad.

En 14 minutos llego, a ritmo ligero y ayudado por el frontal, al refugio de Vallfarrera (1940), todavía oscuro.


Justo antes del refugio, cogemos el camino hacia la derecha, que sube fuertemente hacia arriba, y poco a poco empieza a salir la luz. Con las piernas frescas es un tramo agradable, con varias bajadas intermedias, hasta llegar a una zona de cadenas que nos ayudan a bajar al barranco de Sotllo. 
Había subido a la Pica 3 veces entre los años 2001 y 2004, pero no recuerdo que habían cadenas. De cualquier forma, un punto extra de seguridad siempre va bien.  


La vista atrás deja ver los primeros rayos de sol sobre el Monteixo detrás de nosotros.

Tras unos 54 minutos llego al puente que cruza el barranco de Sotllo, y poco después a los Plans de Sotllo donde unos largos de madera nos facilitan el camino y así nos aseguran que vamos por buen camino. De hecho, no tiene pérdida. Además, aun habiendo madrugado, no paro de adelantar a decenas de excursionistas.




Poco después se llega al primer lago, l'Estany de Sotllo, que se deja a la derecha, y 20 minutos más tarde ya llego al Estany d'Estats, con una vista clara de los tresmiles que voy a subir, como también de la ruta clásica al Port de Sotllo por la tartera.
Ha pasado 1 hora 46 desde el coche, así que vamos bien de tiempo.



Aquí el 99% deja el lago a la derecha para subir por la Coma d'Estats, pero en mi caso lo dejo a la izquierda, para bordearlo hasta estar a la derecha donde ya se divisan los primeros hitos hacia la Cresta. El primer tramo es duro  pero no tiene pérdida y pronto llegamos a un primer collado con un precioso Estany Gelat, que aunque pequeño, deja ver el reflejo de las montañas del fondo.




Es aquí donde los hitos se pierden un poco entre tantas rocas, y cuesta seguirlos. El camino correcto se desvía a la izquierda, y yo cometo el gran error de seguir un 'aparente' camino recto hacia arriba. Es una ladera muy vertical y las piedras están muy sueltas, y cada 3 pasos me deslizo 2 hacia abajo. Voy subiendo unos 30 metros de desnivel y me doy cuenta que cada vez se vuelve más inestable. Está claro que esto no es el camino pero al girar hacia atrás veo que volver no es ninguna opción. No obstante, las piedras por debajo de mis piernas ya no aguantan más el peso y noto como me voy deslizando hacia abajo. Me freno sobre una piedra grande, y con la mano me agarro a una piedra fija pero muy lisa. El frágil equilibrio dura muy poco, y como en las malas películas... noto como la piedra grande se mueve por debajo de mis pies. Aguanto como puede con una mano, pero no tengo fuerza de aguantar mi peso y me voy para abajo. Bajo 5 metros sobre la piedra como si fuera un snowboard y con el corazón a 200 pulsaciones me paro en seco sobre otra piedra.
Definitivamente, bajar no es opción, y voy en Diagonal hacia la derecha para buscar las piedras más fijas. Son 10 minutos de ansiedad pero por fin llego a una zona de piedras fijadas a la montaña....


Veo que estoy a 50 metros la Cresta, pero no tengo ni idea dónde me encuentro. Veo claramente la Pica d'Estats, siguiendo la cresta, pero con numerosas bajadas y subidas... y sin saber si alguna de estas bajadas es un pared vertical! Aun así, voy a la cresta para tener una mejor vista del otro lado.
Llegado allí la cosa no mejora y noto como me tiemblan las piernas. Me temo que esta excursión no va a acabar bien, y la única cosa que me da algo de falsa seguridad es el casco. Nunca había temido tanto por mi vida como hoy. Un miedo que espero no pasar nunca más. Realmente terrible!!

Voy subiendo y bajando un par de tramos y de repente llego a una cima con 2 hitos muy grandes. Por fin hay una zona con cierta planitud, y cojo el mapa para ver donde estoy. El Garmin me asegura que estoy a 2966 metros y no puede ser otro pico que el Pic de Canalbona




Veo en el mapa que hay camino y me calmo un poco, aunque los centenares de metros de desnivel a ambos lados no me dejan del todo tranquilo. Por otro lado, veo como por debajo llegan dos parejas de chicos que sí han cogido el camino correcto. Quedan dos terribles bajadas y subidas para llegar por fin al Estanyet de la Conca Gelada y el port de Riufred. Llego justo delante del primer chico y me tengo que retener para no darle un abrazo. ¡Qué alegría verlo!

De todas formas, no me encuentro nada cómodo y menos haciendo la vista atrás, viendo todo el camino que he tenido que desgrimpar desde el Pic de Canalbona. En casa, lo primero que voy a hacer es comprarme el Fenix 5X con mapas en color para evitar que vuelva a equivocarme.


Bien... me giro de nuevo con la vista hacia la Pica y dirección al primer tresmil. Hay que subir y bajar primero un montículo de unos 30 metros de desnivel, por terreno seguro, y después empieza la subida corta al Pic Rodó de Canalbona de 3004 metros (3h52). No es gran cosa, un hito y poco más,   


Verdaguer, la Pica (en medio) y la punta Gabarró. 
así que empiezo enseguida con la divertida bajada que en 4 minutos me llevan al collado.

Vista atrás hacia el Pic Rodó de Canalbona
Ahora queda una muy incómoda subida hacia la Punta de Gabarró, donde inicialmente intentamos bordear por la izquierda este pico, para luego sí ir directo hacia la cima. Es tan incómodo por las muchas piedras sueltas que dificultan el progreso e incluso cuesta no deslizarse hacia atrás. Aquí el casco es casi una obligación, pues el chico que me siguió a unos 30 metros sólo por los pelos pudo esquivar una enorme piedra que rodó hacía abajo. Es muy difícil evitarlo. No obstante, en todo el día no vi a nadie más con casco....  En la parte superior es algo más fácil encontrar una zona con piedras ancladas a la montaña y así llegar al segundo tresmil del día. (21' desde el 1er 3000)

Espero un momento para que llegue el otro chico para así poder inmortalizar el momento en la cima, donde un vértice geodésico nos asegura que estamos en la punta de Gabarró de 3113 metros de altitud.
 




Queda una fácil bajada de unos 25 metros de altitud (la prominencia de este pico), y ya empieza la parte más aérea de toda la ruta. Como lo escribe Miguel Angulo en su libro de "1000 ascensiones" (libro V), un must para todos los amantes de la montaña:

La cresta oriental de la Pica es muy accidentada y presenta varios pasos poco difíciles pero bastante impresionantes. Se la ataca por una vira situada a la izquierda seguida de un pequeño diedro (3m, II superior vertical) y se pasa luego a la vertiente norte para escalar una serie de gradas en buena roca (II, expuesto).

La verdad que la roca es buena y estable, pero es una zona múúúy aéreo, y hace falta asegurar cada paso tanto los pies como las manos porque aquí el error es directamente letal.
Es como hacer una Via Ferrada sin línea de vida...


No obstante no tardo más de 15' para llegar al techo de Cataluña, la Pica d'Estats que con sus 3143 metros supera a todos los otro tresmiles de la zona. 
Aún no me he recuperado del miedo de hace una hora larga, y tan solo me hago unas fotos para seguir la ruta. Lo más bonito sin duda la vista hacia los estanys d'Estats i de Sotllo donde el azul del agua rompe la monotonía de las piedras y las rocas.




Hemos sido hoy tan solo 5 personas los que hemos querido coronar a todos los tresmiles, pero casi todos aprovechan la cercanía para subir también al Pic de Verdaguer, nuestro 4º tresmil (3133m).
Con una prominencia de tan solo 21 metros no tardamos más de 5÷7 minutos en llegar arriba.

También son muchos que aprovechan la tirada para subir al tresmil que está íntegramente en el país vecino, Francia, y que técnicamente no supone ningún esfuerzo.
Primero hay que bajar al Coll de Riufred (2980m) para luego subir en lazadas al Pic de Montcalm. En mi afán de subir a todos los tresmiles, antes del Coll me desvío unos 20 metros para subir al recién llegado tresmil, el "Cap de la Coma de Riufred" (3042m).  Es también el momento en que te das cuenta de lo absurdo que es este coleccionismo. Desde luego no vale para nada la pena hacer este desvío. No aporta absolutamente nada, pero bueno... tampoco no viene de 2 minutos...
Totalmente prescindible, eso sí.

El Montcalm, por el contrario, es quizás el único pico que sí es imprescindible, pues es el único de todos los 7 con una zona plana y cómoda para sentarse arriba. Es aquí donde puedes contemplar con tranquilidad todas las montañas de la zona y aprovechar el tiempo para disfrutar del bocadillo.

El Montcalm desde Verdaguer


Punta Gabarró, La Pica, Verdaguer y Sotllo desde Montcalm
Pero hoy no me pararía a disfrutar del bocadillo sentado. Aun con el miedo en las piernas quería llegar a casa, y lo más rápido posible. Aun quedaba el Sotllo, pero para llegar allí primero hay que bajar 300 metros al lado de un pequeño lago en el lado francés (2770m) para luego subir 120 pesados metros con las piernas ya muy cansadas hacia el Port de Sotllo (2894m). Es aquí por debajo del Port de Sotllo que siempre había visto grandes placas de nieve eterna, pero este año no había quedado más que una lengua muy pequeña.



Desde aquí (5h48) solamente faltaban los 180 metros de desnivel al Pic de Sotllo (3072m) y así coronar el séptimo y último tresmil. Más que una montaña es un montón de piedras, y en unos 30 minutos se puede subir sin demasiado riesgo. Desde la cima hay una excelente vista sobre toda la zona de la Pica, y es fácil trazar una línea sobre toda la cresta que hemos efectuado, como también el camino desde el Montcalm y, girando la vista hacia el sur, el camino de vuelta hacia los Estanys.
 




Lo mala es la ausencia de una plataforma cómoda para sentarse, y por tanto, después de hacer las fotos de rigor, no tardo nada en bajar de nuevo al Port de Sotllo. Una bajada tremendamente incómoda, donde hay que desgrimpar gran parte hacia atrás para no caerte de cabeza hacia abajo, y al final tardo más tiempo en la bajada que en la subida.

Faltan 50 metros para llegar el Port, y una cosa muy curiosa: Me he acercado a menos de 5 metros de 4 Isards y ni siquiera salen corriendo. Intento hacer el mínimo de ruido cogiendo la cámara, pero el velcro de la funda hace un ruido espantoso.
Aun así, los Isards ni se imutan y siguen mirando a los otros excursionistas a cierta distancia.


Ya solamente queda llegar al Port (6h55) y empezar la larga bajada al coche.
El primer tramo es una tartera más o menos cómoda que en algo más de media hora me lleva al Estany d'Estats, desde donde se puede contemplar la piedra rojiza del macizo de la Pica.




Un cuarto de hora más tarde se llega al Estany Sotllo, donde varios excursionistas hacen una siesta que luego les va a salir caro. Yo solamente quiero llegar al coche y acabar sano y salvo.
Nuevamente por los llanos de Sotllo, el puente sobre el río, y el incómodo tramo al refugio donde me cruzo con varios excursionistas que sin duda montarán la tienda en l'Estany d'Estats. Pobrecitos...

Yo no paro y es justo en el refugio cuando escucho los primeros truenos.
Todavía hace un sol espléndido, y no tiene pinta de cambiar. No obstante, sigo mi ruta al coche y tras 9 horas y 8 minutos por fin llego a mi SEAT y lleno de alegría le doy un beso en el cristal.
Literalmente con los labios contra el cristal siento como me mojan la cara las primeras gotas!

Me meto rápidamente en el coche y 5 minutos más tarde empieza a llover a saco, durante media hora.
Una suerte sin precedentes que muchos otros desde luego no han tenido hoy.

Teniendo en cuenta que me he perdido aproximadamente una hora, la ruta entera se podría hacer en unas 8 horas. En ningún momento he corrido ni trotado, pero por otro lado, este tiempo es prácticamente el tiempo neto, a buen ritmo, porque hasta el bocadillo me lo he comido caminando.

Una ruta recomendable, únicamente para los que no tienen vértigo (¡y llevar casco!) y seguir en todo momento los hitos para no pasar el mal rato que he pasado yo.






martes, 2 de julio de 2019

Cavalls del Vent OPEN - 84K




Es la 01:38 de la noche del sábado al domingo y hago los últimos penosos pasos de subida hasta el refugio Lluís Estasen.
Me encuentro al guarda (Albert) durmiendo al raso en el saco de dormir, saco mi ‘targeta de pas’  y pongo el noveno sello en el último hueco.



Tras 4 horas de avance lentísimo por la más absoluta oscuridad –con mi frontal, como yo, en las últimas– he llegado al final del trayecto.
Debería estar alegre, feliz, orgulloso… pero no estoy ni aliviado, sabiendo que aún queda la etapa más dura y más peligrosa: la vuelta a casa en coche.
Estoy que no me aguanto de pie, y cojo una de las muchas botellas de Coca-Cola desperdigadas por la zona exterior del refugio.

Mi mujer me llama –por fin hay cobertura– y despierta sin saberlo a Albert que medio groguis me pregunta si hay alguien más que me sigue.
Le aseguro que no, no me cree, me pregunta por mi nombre, se lo doy, y en el portátil ve que no estoy en la lista… No tengo ganas de explicárselo a estas horas y le ruego se vuelva a dormir. No era la mejor hora para pedir por el diploma…
30 horas antes ya nos habíamos visto las caras, al recoger la tarjeta, la camiseta, el Buff y el mapa de Cavalls del Vent.
Curiosamente, mi nombre no figuraba en su lista, pero al demostrar haber hecho el pago no tuvo ningún problema en darme lo mío.

En vez de feliz, me siento culpable, y tras un último saludo me giro y vuelvo a bajar al coche para hacer la última etapa.
Fueron las tres horas más terribles en coche (peor que borracho), con al menos 30 micro-sueños, varias casi-topadas con los quita-miedos, pero a las 04:40 por fin llegaba a casa, ‘sano’ y salvo.

Por supuesto, la falta de confetis y abrazos era totalmente merecida.
Me lo había buscado yo mismo, a pesar de todos los avisos.....




Todo empezó hace dos semanas, al preguntar por una buena ruta para entrenar la Ultra Pirineu (05.10.19). La Helena “No Surrender” me recomendó esta salida OPEN el día 29.06.19, y no tardé nada en inscribirme, como último –el nº 400– a la OPEN de Cavalls del Vent.

Tenía muchísimas ganas de hacerla, más que nada porque caía en la época con los días más largos del año, y los 16 horas de luz iban a ser (si no, casi) suficientes como para ver todo el recorrido en todo su esplendor... con luz de día!! 

Todo iba a salir perfecto, no iba a llover ni iba a hacer mal tiempo...
Pero cuando resultó que el tiempo era 'demasiado bueno', todo se torció. El jueves por la noche, mientras ardía la Ribera d'Ebre, nos avisan que se ha ANULADO la OPEN de 84K, y que todos tenemos que hacer la HALF de 42 kms... ¡¡Mierda!!
La previsión de las temperaturas era tan alta que no era responsable hacer la ruta entera.

El viernes, después de trabajar, me dirijo al refugio Estasen para recoger las cosas, y parece que la decisión era lógica. Los 42ºC de los alrededores de Manresa parecían un infierno. 

Pero Albert, el alma máter de Cavalls del Vent, dice que lo tomemos con mucha calma el día siguiente, que disfrutemos de la ruta, que nos bañemos, que tenemos todo el día para hacer los 42 kms.... que él esperará al último hasta las 24 horas. Hmmm.. me lo había puesto a huevo!

  

Una buena cena en el Hostal Cal Batista de Bagà.. pero una mala noche, puesto que no tenían Aire Acondicionado. Estoy convencido que prácticamente nunca había sido necesario, pero esa noche era totalmente imprescindible. El termostato (de la calefacción) marcaba 32,0ºC... y cuando me desperté a las 03:40 todavía eran 30,0ºC. Menuda sudada....

Una ducha rápida, me unto de arriba a abajo con factor 30 de un frasco de crema solar del LIDL del año pasado, desayuno 4 rebanadas de pan con medio litro de zumo de naranja, y hago los 30' de coche hasta el Mirador de Gresolet + 10' de camino hasta Estasen.

La salida oficial era a las 06:00, pero recomendaban salir a a las 05:00 para pasar una hora menos de calor. Por este motivo, cada uno salía por su cuenta, y por tanto no habían aglomeraciones los primeros kilómetros!
En mi caso, salí a las 05:12, todavía oscuro, y con calor, pero bastante soportable.

Ya totalmente decidido (en secreto) de hacer la ruta entera y esperando de que no fuera el único.
La Helena me había dicho que hiciese lo que hiciera... que lo hiciera contento!
Y fue esta la mantra que me iba repitiendo las primeras 9 horas...

Salimos a buen ritmo, y parecía que muchos lo estaban tomando como una cursa. Me extrañó, porque a pesar de llevar un buen ritmo, muchos que salieron más tarde me adelantan sin ningún esfuerzo.




Tras 20÷30' ya puedo quitar el frontal. Faltan aun muchos minutos para las 06:00, y ya es de día.
Tras un tramo de pista forestal, subimos fuertemente por unos prados que nos llevan de los 1900m hasta los 2400 metros a la Serra Pedregosa. Pensaba que había llegado ya al Pas de Gosolans, pero aun faltaban 2 kilómetros, 20', para llegar a dicho Pas, donde teníamos el privilegio de ver un izard en  el Pic d'Aguiló, con los primeros rayos de sol detrás. Fantástico!




Una vertiginosa bajada de unos 20', y ya estaba en el Refugi Prats d'Aguiló.
Unos 12 kms y 2 horas justas. Unos 6' para llenara las 3 botellas de medio litro y comer un poco de melón, y a seguir hasta el Coll de Pendís.


Seguimos, cada uno a su ritmo, y me encuentro bastante bien.
Escucho algunas voces diciendo que parece que el tiempo no es tan caluroso como pensaban, pero añadiendo que ya les va bien llegar pronto a casa y disfrutar del día.
También es lógico, porque aunque ya es muy de día... aun no son ni las 8 de la mañana!

Subimos al Pas del Bou (2253m), y después bajamos al Coll de Pendís (1786m), no sin antes haber dejado paso a una legión de vacas con preferencia.



Al llegar al Pendís, me sorprende ver una treintena de garrafas de 5 o 8 litros, todas vacías.
Y eso que he salido pronto y a buen ritmo (pensaba).
Ahí giro hacia el norte y los voluntarios me gritan que no, que Sant Jordi es hacia el sur.
Les digo que sí, que aprovecharé la cercanía para fichar también en Cortals y Serrat de les Esposes antes de volver al Pendís...

Y así a las 3h46 empieza mi vuelta en solitario. Es un poco antes de las 09:00 y preveo llegar antes de las 16 horas (a las 21h) al Estasen para tomar una merecida Voll Damm.

No puede fallar nada!

Paso por Cortals, donde charlo un rato con una chica amable del refugio -con ganas de hablar- y sigo mi camino por un tramo corto e insulso de 44' al Serrat de les Esposes.



Allí pido un Aquarius y un Snickers (que de mala gana me vende la chica -con muy pocas ganas de hablar-).

Han pasado 5h y empieza la etapa reina... los 16 kms hacia el Niu de l'Àliga.
No se ve un alma por estos caminos, y el calor empieza a apretar. Por suerte mi compañera de trabajo me había regalado el día anterior un tipo de toalla que al mojarla, mantiene el frío durante bastante tiempo. Me dijo que quizás me salvara la vida... y quizás no era tan descabellada la idea...


Sigo los puntos de color naranja que me deberían llevar por el buen camino, pero tras 45' pierdo todo rastro de camino. Miro el mapa, la brújula, y veo que la ruta debería ser casi 100% hacia el sur... pero no hay forma. La única forma de no tener que perder demasiado tiempo era seguir hacia el sur, seguir por un barranco muy incómodo, y a ver si al final llegaba al pla de Moixeró.

Tardé una eternidad, con bastante preocupación, pero al final salí del barranco y el bosque y pude respirar tranquilo.




Una vez arriba ya estaba tranquilo de nuevo, pero aquí empezaba el primer problema.
Iban a hacer un avituallamiento extra en el Coll de Moixeró, pero al anular la ruta, ni gota de agua (una obviedad). Además, en toda la ruta es muy complicado encontrar agua fuera de los refugios.

Así iba con una botella y media de agua, y aun quedaban 2h30 para el Niu.
Decidí guardar 500ml para el Coll de Jou, donde empieza la subida y así iba haciendo el tramo de Moixeró a les Penyes Altes y después al Coll de Jou. El ritmo era ridículo, y me alegraba encontrarme con una cuerda para subir el último tramo hacia les Penyes Altes.
Le hago una foto a tres chicos (a cambio de un sorbo de agua) y me retratan ellos también a mí (gratis). Las vistas son brutales, y suben el ánimo rápidamente... cosa que dura hasta llegar al Coll de Jou donde ya es todo subida





Son 500 metros de subida, así que decido beber 100ml cada 100 metros de subida.
Las fuerzas flaquean y cada paso cuesta más y más... Tras 200m de subida necesito parar en la sombre del último abeto, y después es un auténtico calvario poder avanzar. Son tan solo 300 metros de desnivel pero me llevan casi una hora... aunque parecían 4. Sé que he pecado de imprudente, y lo estoy pagando caro. Sigo repitiéndome "fes-ho content, fes-ho content", pero me és impossible.
Sé que voy a llegar, pero voy tan exageradamente lento... qué mal!!



Cuando llego al Niu, intento pedir un Aquarius y una Coca-Cola, pero de mi boca salen ruidos difíciles de entender (incluso para mí). Lo repito 3 veces y por fin me entiende la chica.
Le pido también un bocata de lomo, la única comida sólida de todo el día.. que soy de comer bastante, pero no tenía hambre en todo el día.
Necesitaba 25' para recuperarme mínimamente antes de seguir al Rebost.

Tras 20' sin encontrar el camino, por fin veo los puntos naranjas, pero los 880 metros de pura bajada era un claro engaño. Otra vez tocaba subir 60 metros al Cap del Serrat Gran antes de bajar definitivamente.
Ahora sí sin repechos, y disfrutando de los percherones por los prados.



En 11 horas justas llego al Refugi Rebost, donde nuevamente lleno los bidones de agua.

Aquí sigo los puntos naranjas... pero resultan ser los puntos en los arboles que están sentenciados para ser cortados en breve!!
Luego sigo unos carteles con una flecha roja, bastante divertidos, pero que me llevan por muy mal camino. Intento orientarme con el mapa, pero mi cerebro me juega una muy mala pasada, y en vez del al Oeste voy hacia el Norte. Estoy a 4 kms del camino correcto, y por suerte consigo encontrar mi posición y la forma de volver al camino... bajar 3 kms por la Crta de Coll de Pal.
Al final, con mucho retraso, llego a Pont de Sant Nazarí, muy cerca de Gréixer, y empiezo la larga, larguísima pista que nos lleva al Coll d'Escriu.
Veo a lo lejos como un helicóptero rescata a una señora en la zona de Moixeró-Penyes Altes (por un golpe de calor, haciendo Cavalls del Vent) y se me ponen los pelos de punta.
Ni una broma más!!



Tardo 75' en hacer los 3,76 kms al Coll d'Escriu, y tengo que parar varias veces por falta de fuerzas. Nunca he estado tan flojo en la montaña.
Y tampoco me parece una ruta tan dura, simplemente que no era mi día.

Pero al final llego al precioso refugio de Sant Jordi, donde desde luego no quedaba ni rastro del avituallamiento. Habían pasado ya 14h29 (19:41)...
Huelo tan mal que incluso me molesta a mi mismo, y decido pegar un buen baño en la fuente antes de continuar. Me sentó bien, porque luego en la bajada a Cal Cerdanyola pude disfrutar de nuevo de esta zona guapísima donde obligatoriamente tenía que cambiar varias veces de orilla y así mojarme hasta los tobillos.





A las 21h llegaba a Cal Cerdanyola, y era sorprendente el calor que hacía y el sol que todavía brillaba. De todas formas, media hora después se hizo de noche de repente, y volvieron las malas sensaciones. Una hora y media al Coll de la Bena (tan solo 500m de subida, pero mi cuerpo realmente no podía más), luego media hora más al Coll de la Bauma para primero perderme 20' por mal camino antes de bajar por unos incomodísimos barrancos hasta el Refugi de Gresolet.

Llegaba tras 18h46 (2 minutos antes de las doce de la noche) y fue el primer y único momento en que me sentía bienvenido! El guarda del refugio me vio llegar cuando estaba regando el césped y me ofreció Aquarius y frutos secos... por primera vez sin tener que pagarlos. Qué hombre más bueno!
Me animó mucho, y me guió los primeros metros para no perder más el camino.

Ya solo me quedaba una hora y media para llegar a meta... unos 20' llanos y bajada para después hacer los últimos 460 metros de desnivel positivo hasta Estasen...

Ahora ya sé que tengo que tener un respeto infinito para la Ultra Pirineu en Octubre.
Será muy, muy duro!!

Quizás no soy del todo justo porque el sábado me faltaban claramente las fuerzas, y por supuesto todas las comparaciones son odiosas, pero esta ruta no tiene nada que ver con Carros de Foc.
Disfruté muchísimo más de las vistas y de los decenas (centenares) de lagos en la zona de Aigüestortes. Aquí en toda la ruta no he visto ni un laguito...

Quizás el 6 de Octubre tendré una opinión diferente!!