Sigo el camino hacia el refugio lejano de Wallon, pero en medio de una zona con rocas grandes me desvío hacia la derecha para hacer un atajo al camino que va de Wallon al Puerto de Marcadau, que es adonde vamos ahora. Muy, muy incómodo, pero finalmente llego con mucho esfuerzo al puerto.
Una vez allí es una bajada cómoda hacia el gran Ibón de Bachimaña con su bonita islote en medio del ibón.
Ya abajo, a aprox. 2200m de altitud, toca subir al Collado de Tebarray, una subida interminable que me cuesta más de hora y media para conseguir. Por el camino aproveché un pequeño río para refrescar los pies, y para poder bajar un poco la respiración. Un día muy caloroso y duro.
Una vez en el Collado de Tebarray (si desde allí giras hacia la izquierda subes directamente a los Infiernos!!), pocos metros por encima del Ibón de Tebarray, no se había acabado la subida, ya que aun quedaban 60 metros más hacia el Cuello de Llena Cantal, al otro lado del lbón.
No se acababa el Rock&Roll, porque en el mismo Cuello empiezan unas cadenas para ayudarte en una bajada tremendamente vertical. No estaba del todo tranquilo, porque algunos mosquetones se habían soltado de la pared... pero quizás era para que la cuerda tuviera más comba para poder alejarnos un poco de la pared. 5 minutos más tarde ya estamos en zona segura, pero tardaría hora y media para llegar nuevamente a Resposmuso.
Durante la última hora estaba salivando, pensando en la Coca-Cola fresca que me iba a comprar y en el agua para llenar las botellas que llevaban ya tiempo vacías. Seguía pensando en ella, seguía pensando en ella, me giro hacia atrás y hago la foto de la montaña que he hecho esta mañana y con el refugio bien encuadrado en la foto. Bien! Sigo pensando en la Coca-Cola, y cachis!!! Serás gilipollas!!
Has hecho una foto del refugio que has pasado y ni te has enterado...
Ya habían pasado 10 minutos e iba claramente mal de tiempo. Tocaba seguir hacia abajo, ahora a buen ritmo para llegar antes de que me atrapara la oscuridad. Casi lo consigue y a las 21:11 llego cansadísimo al coche. 13h30 - 39,5 km - 2687m D+.
Voy directo a Biescas y busco un sitio para comer pero son las fiestas del pueblo. Al final tras media hora de espera consigo una gran hamburguesa de Angus, y lo devoro como un pordiosero, sentado en la acera en un rincón de la calle.
La gente estaba a punto de echar dinero en mi vaso de cartón con Coca-Cola...
Llego al hotel a las 23:45 y aun quedaba la ducha y las preparaciones para mañana... No puedo más!
Miércoles 19.08.2026:
Había ido a dormir a la 01:30 y me puse el despertador a las 07:00 para poder dormir un poco más.
Mismo ritual que el día anterior, y casi la misma ruta por las curvas de Cotefablo aunque esta vez hacia el Balneario de Panticosa desde donde saldría sobre las 08:30.
Tocaba una ruta corta, de tan solo 12km aprox, con mucha altura y mucha tensión.
Nada menos que 4 tresmiles en la ruta.
Costaba un poco encontrar el principio (hay que rodear el gran Ibón de los Baños del Balneario, y en la otra esquina meterte en el bosque para empezar la subida.
Directamente una fuerte subida hacia la Majada baja de las Argualas, y luego por terreno más complicado y rocas hacia la Majada Alta. Debido a los 90 kms de los dos días anteriores tenía las piernas llenas de papilla. No había forma de mantener un ritmo y varios grupos de chicos me adelantan sin despeinarse. Tras haber subido unos 830 metros (1h48) llegamos por fin a una especie de balcón de rocas grandes donde el camino se divide (de manera invisible).
La vuelta será por la izquierda, pero ahora giro muy ligeramente hacia la derecha (en realidad voy casi recto) hacia el Collado de Pondiellos. Lo malo es que voy totalmente solo. Tardo casi una hora en superar esta durísima subida de tan solo 350 metros de desnivel y poco más de 1100m de distancia.
Todo el camino tenemos el Carmo Negro y la Aguja de Pondiellos (la punta del "sombrero", digamos) a la vista.
Una vez en el Collado (2812m) veo a los Infiernos a la derecha, pero mi dirección es hacia la izquierda para ir directo hacia la Aguja que está unos 200 metros más arriba. Primero por una chimenea con buenos agarres que hace que no parece muy aérea. Pero una vez arriba en la arista me ponía enfermo: Una arista de quizás 30 centímetros, imposible de caminar. Pasé bastante miedo, asegurándome en cada paso, cogiéndome con las manos a las rocas de la cresta, y con las pies a veces cambiar de un lado a otro y siempre a centenares de metros de caída libre por encima del lago o de las rocas.
Tras 45' de tensión llego por fin al primer tresmil de hoy, la Aguja de Pondiellos, 3016m.
Justo al llegar se acerca otro excursionista y ya estoy más tranquilo.
Hablaban mal de los 25÷30m de bajada para ir al mini collado entre la aguja y el Garmo Negro, pero la verdad es que no era muy complicado. Llegamos en un momento al mini collado, y delante nuestro tenemos una pared que parece enorme. No veo camino, pero la única forma es empezar a grimpar directamente roca arriba.
Esta roca es bastante mejor, y no tan impresionante.. quizás porque miramos tan solo hacia arriba.
Y lo que parecía una roca interminable desde abajo, en 15÷20 minutos lo superamos.
No quita que en media de la subida tuve un susto tremendo. Me golpeé con tanta fuerza con la rodilla contra la roca que me solté de las manos y en la misma caída hacia atrás supe doblar la espalda y con un esfuerzo desesperado cogerme con una mano a un trozo de la roca delante mío... Buff. El corazón a mil por minuto y un grito de dolor que se debe de haber oído desde muy lejos.
Pero después todo bien hasta la cima. Ya estamos en el Garmo Negro, 3066m.
Tras 10' de hacer fotos y videos y disfrutar del panorama, la idea era bajar 130m al collado deras Argualas para seguir la cresta hasta las Algas y Argualas.
Pero estaba tan feliz bajando que de repente vi que había cogido la ruta normal al Garmo Negro y que estaba ya más de 100 metros por debajo del collado.. por el otro lado.
Tras un minuto de pensar en las opciones, decidí de no volver atrás, sinó de subir directamente hacia arriba, hacia el pico de Algas. Al final no era tan largo, y en menos de media hora me planto en la cresta, sin mirar atrás.
Una vez en la cresta veo que el pico está a quizás 200m hacia la derecha, pero vaya metros. Aquí el miedo es incluso más grande que en la cresta de Pondiellos. No hay nadie a la vista y casi me paralizo. Pero 20' más tarde estoy en el tercer tresmil, el Pico de Algas Central 3033m.
Vuelvo para atrás y tengo que volver a pasar por el tramo más comprometido. A los pocos metros también paso por el cuarto tresmil , el Pico de Algas SE, 3024m que se han sacado de la manga.
Parece tener una prominencia de más de 10 metros (son 11), pero apensas visibles...
Cuando veo el punto donde según mi Garmin me tengo que bajar veo ningún camino y se me agarrotan todos los músculos de mi cuerpo. Estoy atemorizado y no pienso en seguir al Argualas.
Me paro 3' para volver a mi mismo, y saber qué hacer.
El Reloj me indica claramente que es aquí donde tengo que bajar y de repente veo una pequeña chimenea hacia abajo. Me giro y consigo destrepar este tramo, y poco después ya veo un caminito con mucho desnivel pero claramente un camino...
20 minutos más tarde estoy nuevamente en la ruta normal y empiezo a respirar con normalidad. Estoy salvado!!! Todo esto puede parecer un poco dramático, pero fueron las vivencias de aquel miércoles..
Aun quedaban 2 horas de bajada por el mismo camino de piedras y al haber bajado la adrenalina, ahora el dolor de la planta de mi pie era cada vez más insoportable. Cada pisada era un chute de dolor en el metatarsis, la bola del pie derecho. Pero tras 8 horas y 8 minutos llegué al lago y no tardé ni un minuto en poner los adoloridos pies en el agua fresca del Ibón de Panticosa.
Fueron tan solo 13 km y 1637m de D+, pero difíciles de olvidar.
Hoy sí pude llegar a las 17h a hotel, una buena ducha, y por la noche un entrecot de medio kilo para celebrarlo... Tocaba irme a dormir pronto porque ya había puesto el despertador a las 05:30 para el día siguiente... pero el dolor de pies apenas me dejaba dormir...
Jueves 20.08.2026:
El despertador me saca de un sueño macabro y al apoyar mis pies al suelo no puedo ni mantenerme de pie. Qué dolor!!
Venga, va! Tan sólo 1 día más. Además, no voy a hacer picos, tan solo 3 collados de ~2600 metros.
La ducha hace milagros -como siempre- y a las 06:00 ya estoy en el coche, nuevamente para Panticosa.
Aparco en el mismo sitio y hoy toca nuevamente una ruta larga de más de 44 km (de track) y totalmente circular, sin hacer ningún metro repetido.
Iba a hacer mal tiempo por la tarde -muy mal tiempo-, y por eso a última hora decidí de hacer la ruta al revés. Básicamente porque así llegaría antes a 2 de los 3 collados de 2600m y además, así llegaría unas horas antes al refugio de Oulettes para tener la mejor vista de la Cara Norte del Vignemale, una estampa siempre muy fotogénica!
Y así salgo a 07:05 de Panticosa para subir primero dirección Este hacia los lagos de Brazato y su Collado Alto (2566m). Son 925 metros de subida en 6,5 km y ya noto que voy muy lento. Tengo apenas fuerzas en las piernas, pero la ruta es bastante bonita, pasando por el Ibon de Brazato y varios Ibones de Perforau antes de llegar al Collado. No obstante, tardo casi 2h30 en llegar.
Y lo peor, voy siguiendo la GR-11 por el camino de zigzag, pero el track sube casi directo, y por tanto resta mucho menos distancia respecto a los 44 km. Iremos nuevamente a rondar los 50 km... y ya a las 9h30 sé que será complicado llegar antes de las 21h30.
Poco antes del Collado veo un hombre que está bajando y me dice "Toda la montaña para tí! Quería ver al Vignemale pero las nubes están a punto de venir y no tiene ningún sentido seguir". Upps.
A las 9 de la mañana no tenía muchas ganas de volver así que sigo mi ruta en solitario.

Después del Collado Alto de Brazato viene un tramo de 560m de bajada por el Barranco de los Batanes. Primero por zonas muy incómodas de rocas, pasando por 3 ibones pequeños, pero luego también por zonas más verdes. Intento correr en las bajadas suaves, pero el dolor de las bolas de los pies (cabeza del segundo o tercer metatarsiano) me lo impide y tengo que mirar de pillar todas las piedras con el arco plantar. Tras una hora justo llego a la bifurcación del Valle de Ara. Hacia la derecha baja a Bujaruelo, y hacia la izquierda sube a los Batanes para rodear el gran mole del Vignemale por el oeste. Cogemos este último, subiendo unos 400 metres de desnivel entre prados con vacas y caballos.
Después de una hora larga empieza la verdadera subida de gravilla hacia el Collado de los Mulos, que son unos 210m de subida dura pero que en 24 minutos me lleva al Collado de 2594m de altura.
Aquí ya empiezo a ver franceses (no sé por qué les cuesta tanto saludarme a muchos de ellos?!?) y empezamos a tener una vista de los picos del Vignemale a la derecha.
40 minutos más tarde y 450m más bajo llego por fin al Refugio des Oulettes de Gaube. Desde aquí tenemos sin duda la mejor vista de la Cara Norte del Vignemale!!
Era un poco antes de la una de la tarde y por tanto teníamos el sol totalmente de frente. Por suerte habían nubes que iban tapando el sol a ratos y podía sacar una magnífica foto de todo el conjunto.
Lleno los bidones, y voy rápidamente a seguir con la ruta, ya que aun quedaban más de 30 kilómetros para acabar la jornada. Disfruto del bocadillo por el cómodo Valée de Gaube, un largo camino de 5 km y 440m de bajada hacia el enorme Lac de Gaube. Y hay que decir que este camino es realmente precioso. Por detrás no pierdes la vista de la cara norte del Vignemale, y hacia delante todo el valle verde de Gaube, cada vez más cascadas, abetos y con la vista al gran lago.
Al llegar al lago, incluso parecía que tenía una playa de arena. Curiosamente, sin gente, quizás porque en ese momento hacia demasiado calor.
Bordeo el lago, y tras más de un kilómetro llego al otro lado donde hay un bar-restaurante y me gasto 4 euros en una Coca-Cola que me sabe a gloria. Pero toca seguir bajando, y seguir hacia el Norte. Tanto al norte que ninguno de mis mapas Alpina dibujaban esta zona, para mi desconocida.
De todas formas, no era exactamente un sector inexplorado, ya que aquí sí me cruzaba con decenas de franceses. Una zona por el bosque que en dos kilómetros y media me bajaba al Pont d'Espagne, la parte más baja de la ruta de hoy con 1496m sobre el nivel del mar.
Una zona bastante curiosa, con un sinfin de cascadas y un telesillas que te sube 230m hacia la misma altura del Lac de Gaube, para que en 1km llano llegas al mismo... ya decía que estaba a tope esta zona.
Disfruto un par de minutos del espectáculo del agua del Pont d'Espagne, pero ya eran las 15h y no quedaba más remedio que seguir.
Ahora tocaba un camino muy cómodo y llano por el Valle de Marcadau. Incluso un km por asfalto, que normalmente me habría molestado mucho, pero ahora con los pies tan delicados me iba de perlas.
Tocaban 9 kilómetros hacia el refugio de Wallon, siempre siguiendo el rio de Marcadau. Los primeros 5km con apenas desnivel, aprox. 150m, y que en menos de una hora se disfrutaba.
Después con desniveles más fuertes y zonas más incómodos, pero por caminos más que evidentes.
En Wallon me tomo otra Coca-Cola, esta vez 4,50€. Son ya las 17h15 y aun me quedaban 800 metros de subida y 13 o 14 kilómetros de trayecto, así que aquí tampoco pude quedarme a descansar.
Veo a 4,6 kms de distancia el collado, el Puerto de Mercadau que está más de 700m más alto, y también veo como las nubes se están formando peligrosamente.
Los primeros 2,5 kms subimos por el valle por prados verdes con centenares de vacas blancas y los últimos 2 kms por gravilla muy duro pero siempre por un camino muy evidente.
Y así tras 1h40 llego por fin al Puerto de Mercadau (2541m).
Nada más llegar empieza la gran baja de casi 500m al precioso Ibón de Bachimaña Superior con su isla en medio.
Son unos 5 kms hacia el Refugio de Bachimaña que está al fondo del lago, pasado la presa del ibón, y aquí ya sé que tan solo son 4 kms hacia abajo. Pero qué kilómetros! Aun faltan casi 600m de bajada, y el camino es nada cómodo, y menos con los pies que gritan de dolor con cada paso por las piedras del camino.
Seguramente es un tramo muy bonito, pero ya no era capaz de disfrutar de los 67 minutos que tardé en bajar por este incómodo camino, en parte ayudado por las cadenas de hierro atadas a la roca para evitar caídas en las zonas más comprometidas.
Intento llegar rápido, para no tener que ponerme el frontal, pero a las 21h20 ya no veo nada y tengo que que coger el frontal. Me la pongo, sigo bajando y literalmente 150 metros más tarde estoy al lado del balneario!! Ya estoy abajo!! Aun quedaban 500 metros en llano hasta el Ibón de los baños y a las 21h30 llego por fin al lago y me pongo el pie derecho en el agua. Qué alivio!!
He tardado 14h25 para efectuar los 48,4 kms con 2972 metros de desnivel positivo!
Me pongo el segundo pie en el agua y en este mismo instante destella el primer relámpago.
Pocos segundos después el segundo como también el trueno a los pocos segundos y saca rápidamente los pies del agua, me visto y voy con paso rápido al coche.
Era abrir el coche y me cae una tromba de agua que ni veo la carretera con los limpiaparabrisas al nivel máximo... la suerte que he tenido ha sido increible!! Como si me estuviera esperando! Buff...
A las 22:30 consigo que en un restaurante de pakistanís de Biescas me dan un plato de comer y al final llego a las 23:45 al hotel en Biescas... y lo primero que hago es apagar el despertador del reloj...
Ya es suficiente... ni un metro más! Viernes libre...
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Releyendo el relato de esta última (y las otras) etapas, queda clara que no tuve ni 5 minutos para pararme y disfrutar de las vistas o comer como una persona normal, sentado en una roca o en el césped. Y encima con un dolor de pies difícil de soportar.
Pero a pesar de todo, lo volvería a hacer sin duda, porque las vistas durante todo el recorrido fueron realmente impresionantes. Prácticamente toda la ruta era de una belleza brutal.
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| El desagradable pie de la izquierda es la lamentable forma normal |
Aun así.. el sábado, dos días después, de repente se me hinchó el tobillo derecho enormemente, cosa que no me había pasado nunca. Como también los dos gemelos que los tenía como globos de hinchados. Además, en vez de haber perdido peso, el sábado pesé 3 kilos más que antes de la semana de montaña.
Una semana después todavía no podía poner los metatarsis en el suelo sin zapatos, pero ahora 9 días después ya estoy casi recuperado... y deseando que llegue el año que viene para volver a estar una semana solo por la montaña.
Pero.. cogeré una zona más amable para los pies, y distancias más cortas!