miércoles, 1 de noviembre de 2023

Viaje de 8 días a Islandia - Parte 3/4 : Etapa reina Eyjafjallajökull - Jökulsárlón


Tras el revés del día anterior, cuando nos cortaron la carretera y nos quedamos sin poder dormir en el hotelito más bonito y más caro del viaje, situado en Vík, en el extremo sur de la isla,

no nos quedó otra que hacer una doble jornada de coche, unas 6 horas largas, y con 9 visitas pendientes.

Por tanto, el miércoles 11 de octubre nos levantamos a las 05:00 de la mañana para salir a las 06:00 en punto hacia el primer destino, todavía de noche.
No se veía gran cosa, pero a todos nos suena este gran volcán (no tanto el nombre), porque fue la erupción que en el año 2010 dejó a medio europa sin poder volar.

El famoso volcán Eyjafjallajökull (Eyja=Islas  Fjalla=Montañas   Jökull=Glaciar), que según Wikipedia

 arrojó unos 250 millones de metros cúbicos de ceniza volcánica a la atmósfera, llegando a una altura de hasta once kilómetros​ y extendiéndose por un área de miles de kilómetros cuadrados,​ causando la interrupción del tráfico aéreo en el noroeste de Europa el 15 de abril de 2010, el cierre de aeropuertos y el espacio aéreo sobre la mayor parte del norte y centro de Europa, así como la cancelación de más de 20 000 vuelos

Unas fotos y a seguir la ruta



La segunda etapa era la gran cascada de Skógafoss. No tiene una altura exagerada, tan solo 60 metros, pero el caudal es realmente impresionante. Un ruido ensordecedor del agua e imposible de acercarse demasiado. Además, había una subida de 466 peldaños para ver la cascada desde arriba, cosa que también valió la pena. En el corto vídeo se aprecia quizás mejor.









Ya empezaba a hacerse de día y tocaba la tercera parada, la lengua del glaciar Mýrdalsjökull. 
Sin piolet ni crampones no podíamos meternos mucho más para dentro, pero aún así la zona glaciar era tan grande que durante 20 minutos nos perdimos la Mònica y yo, cada uno por un lado. 






Nos habría gustado quedarnos mucho más tiempo, porque nuevamente las fotos no hacen ninguna justicia a lo bonito que era, pero como ya dije, el tiempo apremiaba y teníamos que seguir con esta etapa reina, sin tiempo ni para parar a comer.

La 4a visita era el Faro de Dýrhólaey, a pocos kilómetros de la 2a ciudad de Islandia (Vík) y con unas vistas espectaculares sobre el glaciar Mýrdalsjökull y la playa y el Océano.
Por suerte. la misma carretera llegaba hasta arriba de todo, con un parquin al lado del faro, y por tanto no perdimos mucho tiempo en esta visita.





A la vuelta vimos una zona con una muy fina capa de agua que nos permitió hacer unas fotos muy artísticas.




Un cuarto de hora más tarde llegamos a Vík (sí, donde deberíamos haber dormido la noche anterior) y es un pueblo de lo más bonito, encajonado entre montañas de color verde... muy similar a la Isla de Skye de Escocia, pero todo mucho más grande. Vík es famoso también por sus playas de arena negra.




Ya eran las 11:30 y aprovechamos que Vík sí tenía un súper para comprar rápidamente unos bocadillo y una botellita de agua.
Y acto seguido un largo y bonito trayecto de una hora en coche hacia el desfiladero de Fradrárgljúfur.
No se hacía nada pesada, porque las vistas por el camino son preciosas, por un lado las montañas de color verde, y por otro lado los interminables campos de lava de Eldhraun... no se acaban nunca.
565 kilómetros cuadrados de lava, solamente lava, del volcán Laki que erupcionó en el año 1783 y que según Wikipedia   

comenzó el 8 de junio de 1783 y duró ocho meses, hasta 1784. Esta erupción expulsó unos 14 kilómetros cúbicos de lava basáltica y nubes tóxicas de ácido fluorhídrico y dióxido de azufre que acabaron con 9000 islandeses​ y más del 50 % del ganado de la isla.

La nube que generó bloqueó los rayos del sol considerablemente. Esto, junto los gases tóxicos y cenizas que cayeron sobre los campos durante 8 meses produjo desastres en las cosechas. Lo anterior devino en una hambruna de alrededor de tres años en todo el mundo, que mató aproximadamente a seis millones de personas. Se ha descrito como «una de las mayores catástrofes medioambientales en la historia europea».


¡¡Inimaginable!!
Lástima que no habían muchos sitios para parar y contemplarlo... además, la prisa nos tenía atados y por desgracia no podíamos estar en todos los sitios a la vez.

Así llegábamos a la 6a visita, Fradrárgljúfur, una lugar no muy concurrido, y de hecho no estaba ni indicado en la carretera. Por suerte GoogleMaps nos llevó sin problemas y tras pagar nuevamente el parquin a través de la aplicación, pudimos estar una hora subiendo el camino por encima del desfiladero. Aquí tampoco faltaban las cascadas, omnipresentes en Islandia.
Con un poco de imaginación se podían ver los elfos saliendo de los recovecos...





La siguiente etapa eran 45 minutos de carretera hacia el glaciar más grande de Islandia y de hecho el más grande de Europa, el Vatnajökull. Nada más aparcar teníamos una vista muy buena hacia el glaciar, detrás de las primeras montañas ennegrecidas. Después tocaban 40 minutos de agradable paseo en subida hacia la cascada de Svartifoss. Una cascada con la característica de tener sus columnas de basalto. De hecho, la gran iglesia de Reikiavik está basado en esta cascada.






A la vuelta nos dimos cuenta de lo plano que es Islanda, fuera de las montañas y volcanes. 
Una planicie hacia el gran Océano Atlántico. 



Ya eran las 15:30 y cada vez quedaban menos horas de luz. Así que bajamos medio corriendo y directamente al coche para visitar la lengua del glaciar Svinafellsjökull.
Justo al lado está la lengua más grande y famosa de Skaftafellsjökull, pero nos conformamos con el más pequeño, que además tenía el parquin más accesible. 







Ya eran las 17h y aun nos quedó la visita más importante, después de otros 45 minutos en coche.
Empezó a escurecerse ya, pero a las 17h45 llegamos a Jökulsárlón, uno de los sitios más bonitos y mágicos que he visto jamás. 
Es una zona donde el Glaciar está a punto de unirse con el Atlántico o Mar de Noruega, y en el lago que los separa se forman unos grandes bloques de hielo, icebergs, que van flotando en el lago. Hay una cámara fija que graba vídeos diarios, y es muy curioso de ver cómo los Icebergs van cambiando de sitio durante el día (hay videos de un minuto o 2 donde se ven los movimientos durante un día entero).

Quedaba poca luz, pero el crepúsculo daba un tono más azulado a los bloques de hielo y tenía un encanto especial. Fantástico








Tras una hora de disfrute de esta obra de la naturaleza ya no nos quedaban más fuerzas, y tan solo quedaba la hora de coche hacia Höfn, un pueblo pescador.

Fuimos directamente al primer restaurante que encontramos, en el puerto, y pedimos lo primero que vimos en la carta (como siempre poca variedad).

Eran las 20h...14 horas de excursiones, con tan solo una botellita de agua y un bocata todo el día....
Una Ultra de verdad!

Con gula jalamos este suculento plato de Langosta con Pan, la especialidad de Höfn. 
Por fin una comida caliente... 











domingo, 29 de octubre de 2023

Viaje de 8 días a Islandia - Parte 2/4 : Círculo de Oro + Seljalandsfoss


Tras el fin de semana en Reikiavik, el lunes tocó ver el Círculo de Oro.
Este supuesto "Círculo" de Oro es más bien la esencia de Islandia: 3 lugares relativamente cercanos entre ellos, comprendiendo el Parque Nacional de Thingvellir, los Géiseres de Geysir y la Cascada de Gulfoss.

Dejamos pronto el apartamento de Reikiavik porque teníamos un día largo, pero el tiempo fue realmente terrible este lunes día 9 de octubre 2023.
Una tormenta que sobrepasaba todo el Círculo de Oro que no dio tregua durante todo el día, y que en combinación con un viento huracanado y un frío tremendo hizo que lo pasé realmente muy mal.

Los mismos Islandeses siempre dicen que allí NO HACE FRÍO. Simplemente.. que no llevamos la ropa adecuada! Y fue así... la falta de (ponernos) el chubasquero hizo este día especialmente duro.

Empezamos en Thingvellir, patrimonio Mundial de la UNESCO, donde inicialmente estaba la sede del Parlamento Vikingo. Aquí también está la separación entre los dos continentes, claramente visible     

y las casas de verano del ministro presidente del país.


También tiene una cascada importante, si bien no fue el mejor día para visitarla.


En el coche tuvimos que cambiar toda la ropa, calzoncillos incluidos (no era díficil puesto que los cristales estaban muy empañados en el coche del parquin), y seguir la ruta hacia Geysir.

Estuvimos literalmente 2 horas esperando que mejorara el tiempo en el parquin de Geysir, pero no había forma de que pasara la tormenta.

Geysir es el pueblo donde está el gran géiser que ha dado nombre a todos los géiseres del mundo y que en el año 2000 llegaba hasta los 122 metros de altura. Dice Wikipedia que finalmente dejó de manar agua debido a las piedras y objetos arrojados por los turistas... pero me cuesta creerlo.

En la actualidad está el géiser Strókkur, que cada 4÷6 minutos llega a los 20÷40 metros de altura. Todo un espectáculo al aire libre. 




Ya era tarde, y salimos corriendo hacia Gulfoss (foss = cascada en islandés), una de las cascadas más impresionantes que existen. No es por la altura, sinó por la grandeza de la cascada. Esta foto no hace ninguna justicia a la realidad. Estar allí no se puede describir con palabras. 



Quizás el vídeo demuestre un poco más el tamaño real de esta obra maestra de la naturaleza.
La verdad que tenía las manos tan congeladas, y el cuerpo tan destemplado, que no había forma de mantener la cámara estable.


Curiosamente... justo cuando estábamos a punto de irnos, de repente desaparecieron las nubes y salieron los últimos rayos de sol, dejando un cielo mágico.


Cuando ya era de noche, quedaba una hora de coche hacia las cercanías de Hella donde teníamos nuestro hotelito en medio de ninguna parte. Y por fin algo de comida caliente.. una sopa de carne que entraba que daba gusto. Servido con nachos y queso, y si bien 25€ por persona podría parecer mucho dinero para una sopa... luego podíamos repetir las veces que quisiéramos. Este es una tendencia general en toda Islandia. Pagas un café o chocolate caliente por 6 o 7€, pero luego puedes repetir las veces que quieras, como también las sopas!




El día siguiente, martes día 10, lució el sol, y parecía que íbamos a tener un día espléndido.
Pero nada más salir de la casa nos dimos cuenta que el viento -que ya de por sí suele ser de 80 km/hora-, ese día era mucho más exagerado. 80 kms por hora mínimo pero con golpes frecuentes de hasta 162 kms por hora. Era molesto, sin duda, pero inicialmente no sabíamos en qué nos iba a afectar este hecho al final del día.

Empezamos por una visita no imprescindible, pero bastante curioso.
El pueblo Keldur tiene unas casas que parecen salidas directamente de los Hobbits de Tolkien.
 
Además, con la montaña nevada detrás era un sitio muy pintoresco y además estábamos casi solos.
Quizás provocado por tener que atravesar una carretera con más piedras que asfalto y alejarse de las más famosas cascadas del sur de Islandia. 


Después sí fuimos a otra de las Cascadas más famosas de la isla, Seljalandsfoss.
Una cascada de unos 60 metros de altura, con la curiosidad de poder caminar por detrás de la cascada.
Seguramente lo habríamos hecho si no hubiéramos quedado tan empapados el día anterior y si no hubiera hecho tanto viento. Pero esta vez pasar por detrás era garantía de una buena pulmonía (aun así, hubo más de uno que sí lo hiciera!).



500 metros más hacia adelante había otra cascada que tan sólo podíamos visualizar después de ir por entre las rocas y saltando de piedra a piedra para no mojarnos los pies. Gljúfrafoss, otro nombre de fácil pronunciación.



Desde allí tocaba coger la carretera hacia Vík, donde teníamos el hotel en un lugar sacado de un cuento de hadas, pero NO!! El viente era tan brutal que habían cerrado la carretera que seguía hacia el este.
Y puesto que en Islandia hay tan solo 1 carretera que bordea la isla (en las pocas ciudades sí hay más carreteras y en verano se puede acceder al centro de la isla por carreteras "F" de montaña, pero gran parte de la isla depende de una sola carretera que circunvale la isla, unos 1300 kms), no quedó más remedio que volver y hacer algunas excursiones más antes de buscar un hotelito para no dormir en el coche.

La verdad que estaba bastante preocupado, porque el día siguiente también había alerta naranja y temía que ya no llegaba a ninguno de los hoteles que ya habíamos pagado hacía 6 meses.


Volvimos un poco hacia atrás y visitamos y luego subimos por encima de la Cascada de Gluggafoss (Merkjárfoss), que aunque menos famoso realmente valió la pena. 
De hecho, este es un buen sitio para empezar una ruta de Trekking de 4÷5 días hacia Landmannalaugar, un sitio precioso pero solo apto para visitar en verano.




Y para acabar de matar el tiempo sobrante, una montaña de lo más curiosa en media de una planada al lado de Seljalandsfoss. Me gustaría saber el nombre de esta montaña, pero fue una hora de subida y bajada divertidas con grandes vistas.



 Y finalmente encontramos un hotel en Hella con cocina compartida y por tanto pudimos aprovechar los 4 entrecots que habíamos comprado en Reikiavik. No hay mal que por bien no venga!


A propósito.. después nos enseñaron en el hotel dónde mirar el estado de las carreteras.
En Road.is. Aquí se ven prácticamente todas las carreteras de la isla, y las que están de color rojo están cerrados.. por nieve, por viento, por obras...
Veréis que hoy 29 de octubre no hay posibilidad de cruzar el país por el centro, y varias carreteras del norte están de color rojo o azul. Por eso decidimos ir de Reykjavik a Vik (extremo sur) y después a los fjordos del este.