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Suelen pasar meses sin ir a la (alta) montaña, pero en Semana Santa siempre busco la zona de Aínsa o Boltaña para hacer algunas excursiones en una de las zonas más bonitas de los Pirineos.
Petit comité, que tan solo éramos 200 corredores preparados para hacer la Ultra (sold out, eso sí)
Así llevábamos ya 1300 metros positivos en tan solo 10 kilómetros y empezamos una bajada igual de incómoda. Con razón nos daban 18 horas máximo para acabar la cursa, puesto que en las bajadas no ganábamos casi nada de tiempo.
Eso sí, un sitio precioso
Una vez abajo en el refugio d'Abozo, en Soaso de Linás (1640) tuvimos el primer avituallamiento sólido y me hinché de melón y sandía que entraba de maravilla. Una Coca-Cola, Caldo, unos chuches y de nuevo al tajo.
Ahora tocaban casi 1100 metros de subido hasta el techo de la cursa, el collado de Tendeñera a 2700m de altura. Una primera parte por prados bellísimos (que las fotos no han hecho justicia), viendo pastar a centenares de vacas marrones.
Lo suyo habría sido dejarlo todo aquí y disfrutar de la mañana en este paraje paradisíaco.
Pero a pesar del cansancio...no eran ni las 10 de la mañana! Tocaba seguir.
Cada vez más árido, y cada vez más empinado, y cuando aun no vemos ni el collado (a més de una hora mía de distancia!!) ya escuchamos unos ruidos desde lo lejos retumbados por las paredes de la montaña. Nos acercamos por esta parte alpina (no era demasiado difícil, pero sí interminable) y cuando faltan unos 400 metros de desnivel vemos como un grupito de voluntarios se han formado encima del collado, haciendo un ruido atroz con un cencerro y gritando a pulmón a todos los que llegamos a la última parte del collado.
Cada paso es un suplicio, pero animados por este quinteto de voluntarios (no puedo agradecérselo lo suficiente) hacemos los últimos penosos pasos hacia arriba.
Los últimos metros empiezan a gritar mi nombre, cantando "campeones, campeones" y quiero decirles qué grandes son (hacía un viento frío y la temperatura era nada agradable) y agradecérselo, pero simplemente no sale ni un sonido de mi boca. No puedo...
Me giro la cara, porque no puedo evitar los lagrimones que salen de mis ojos, y en semi-silencio lloro como un niño pequeño una vez fuera de su vista. La grandeza de las cursas de montaña!!
Una hora y 50 minutos he tardado en la subida, y llevo ya 5 horas y nada más de 2400 metros positivos en tan solo 19 kms. Una exageración!
Ahora toca una bajada técnica y muy incómodo ladeando y con los tobillos todo rato en tensión por el peralte. Una vez abajo (~2200 mtr de altura) tenemos por fin un tramo cómodo en bajada, pero tras un km entrando en el valle de Otal de repente giramos hacia la izquierda donde nos tienen preparado un punto de agua. Just in Time! Lleno depósitos, y toca una subida de 160 metros de desnivel, pero con un último tramo de más de 45º. Una chimenea donde casi tenemos que grimpar para subir con un amable señor animándonos e informándonos por dónde ir y de paso hacernos unas fotos!! Enorme!
Tras este cuarto de hora de sufrimiento hacemos una bajada incómoda por el lago de Ordiso y hacia la parte baja del fondo del valle de Ordiso, donde pasamos por el puente sobre el río de Ordiso y así seguir por la margen izquierda hacia la cabaña del Bado de Ordiso a 1603 metros de altura.
De mientras con unas vistas espectaculares.
Han pasado 7h12, 28 kms, y sé que en breve llegará el primer corredor a meta... vaya tela!
Tras 6 minutos de rellenar los bidones y comer melón y sandía como si no hubiera un mañana salimos nuevamente para remontar el barranco del Cardal. No parece muy empinado, pero las piernas ya no quieren más, y veo como varias personas con dorsal bajan en dirección contraria. Intento animarles pero no hay forma... están hartos, mareados, y no piensan seguir esta tortura.
Nosotros sí, a ritmo de tortuga, por este exigente campo a través.














































